Tenerife: Un viaje al corazón volcánico de Canarias | Tenerife: A trip to the volcanic heart of the Canary Islands

Las Islas Canarias, joyas del Atlántico son, en esencia, la manifestación visible de una intensa actividad volcánica que ha moldeado su paisaje y su identidad a lo largo de millones de años. Cada isla es un capítulo en la gran historia geológica, un testimonio de la fuerza imparable de la naturaleza.

Si bien todas las Canarias tienen un origen volcánico, hoy centraremos nuestra mirada en Tenerife, la isla más grande y diversa del archipiélago. Su formación y su geografía actual son un claro reflejo de la poderosa interacción entre el magma, el agua y el tiempo.

Si te fascina el paisaje volcánico del Teide, tienes que verlo bajo las estrellas. Es una experiencia que cambia la vida. (Reserva tu Tour Astronómico aquí)

Imagen principal: Marek Piwnicki


Tenerife, la mayor de las Islas Canarias, es un destino donde la naturaleza despliega su fuerza y belleza. En el corazón de esta isla volcánica, el Teide se alza majestuoso, dominando un paisaje de cráteres, coladas de lava y bosques de pino canario.

Este viaje te sumerge en un entorno único, donde la historia geológica se entrelaza con la cultura local, ofreciendo desde senderos espectaculares hasta pintorescos pueblos costeros. Tenerife es más que sol y playa; es una aventura al alma ardiente de Canarias.

Crédito imagen: Maxim Berg

Formación de Tenerife

Tenerife, joya del Atlántico, nació de la furia volcánica hace unos 20-50 millones de años en el fondo oceánico.

Esquema de la Teoría de los bloques levantados. Crédito de la imagen: GEVIC.

Según la teoría de los bloques levantados, el magma ascendió desde el manto terrestre a través de fallas en el fondo marino, formando lavas almohadilladas por el rápido enfriamiento al contacto con el agua.

Estas erupciones submarinas, inicialmente tranquilas, se volvieron explosivas al acercarse a la superficie, acumulando materiales que construyeron la isla bajo el mar.

Hace unos 7 millones de años, al final del Mioceno, emergieron tres islas independientes: Teno, Anaga y Adeje.

Con el tiempo, un segundo ciclo volcánico más intenso, iniciado hace 3 millones de años, unificó estas formaciones en una sola isla. Este período dio lugar al Edificio pre-Cañadas, seguido por los edificios Cañadas I y II, que alcanzaron más de 2.500 metros y generaron materiales explosivos, como las Bandas del Sur.

Fotografía de Las Cañadas del Teide realizada por un miembro de la tripulación de la ISS en el año 2006. Crédito de la imagen: NASA, ISS013-E-23272 (8 de junio de 2006)

Hace 800.000 años, deslizamientos gravitacionales formaron los valles de La Orotava y Güímar, mientras la Cordillera Dorsal, la estructura más alta y extensa del archipiélago, se alzaba con 1.600 metros.

Finalmente, hace unos 200.000 años, las erupciones en la Caldera de Las Cañadas levantaron el imponente Pico Viejo-Teide, coronando el paisaje actual.

Este proceso, combinado con la erosión y la actividad de un punto caliente, esculpió la compleja topografía de Tenerife, con sus barrancos, acantilados y valles, creando un escenario natural único que sigue fascinando al mundo.

Orografía y Paisaje: La huella volcánica de Tenerife

Tenerife es un espectáculo geológico esculpido por millones de años de actividad volcánica y erosión.

En su corazón se erige el Teide, con 3.715 metros, el pico más alto de España y símbolo de la isla, enclavado en el Parque Nacional del Teide, un paisaje lunar de colores vibrantes y formaciones únicas como el Roque Cinchado y Los Azulejos, teñidos por actividad hidrotermal.

La semicaldera de Las Cañadas, con la montaña de Guajara (2.718 m) y el Llano de Ucanca, completa este escenario central.

La isla se diversifica en macizos antiguos como Anaga, Teno y Adeje, con relieves escarpados y barrancos profundos. Anaga, con la Cruz de Taborno (1.024 m), y Teno, con los acantilados de Los Gigantes (hasta 500 m), albergan bosques de laurisilva y pino, mientras Adeje, con el Roque del Conde (1.001 m), muestra un paisaje más desgastado.

Roque del Conde. Crédito de la imagen: Ayuntamiento de Adeje.

Las dorsales, como la Cordillera Dorsal (hasta 2.350 m en Izaña) y la dorsal de Abeque, conectan estos macizos con conos volcánicos y huellas de erupciones históricas, como la de Chinyero (1909).

Valles como La Orotava y Güímar, formados por deslizamientos masivos, contrastan con barrancos protegidos como el del Infierno. Las costas, más abruptas al norte con playas de arena negra, y más suaves al sur con arenas claras, suman 67,14 km de litoral playero.

Valle de la Orotava. Crédito de la iamgen: Überraschungsbilder.

Además, tubos volcánicos como la Cueva del Viento, uno de los mayores de Europa, revelan el legado subterráneo de la isla. Esta diversidad orográfica, desde picos nevados hasta acantilados y playas, hace de Tenerife un paraíso natural.

Erupciones históricas de Tenerife

Tenerife tiene una rica historia de erupciones que han moldeado su paisaje, y en algunas casos, han impacto significativamente a sus habitantes. Aunque es el Teide el primero que nos viene a la cabeza, muchas erupciones han ocurrido en diferentes zonas de isla, tanto dentro como fuera del Parque Nacional del Teide.

Se estima que en Tenerife hay 11 volcanes principales y más de 300 conos volcánicos.

Volcán de Boca Cangrejo – 1492

Se trataría de la primera erupción histórica de Tenerife y una de las primeras de Canarias. Aunque su desarrollo no está bien documentado, los materiales emitidos se conservan bien, ofreciendo un valioso objeto de estudio para erupciones históricas.

El volcán Boca Cangrejo, ubicado en la dorsal noroeste de Tenerife, a unos 2 km al sur del volcán Chinyero (última erupción en 1909), es un volcán estromboliano con bocas eruptivas alineadas y un cráter principal abierto al oeste.

Sus coladas, de composición basanítica intermedia y textura afírica-vesicular, cubren 6,89 km² con un volumen aproximado de 0,03 km³, extendiéndose hacia el suroeste.

Aunque la duración exacta de la erupción es incierta, su cono de bajo volumen y la limitada dispersión de piroclastos sugieren una actividad breve y poco explosiva.

Dataciones recientes (C14) de carbón bajo las lavas indican que ocurrió entre 1430 y 1660 d.C. (95% de probabilidad), relacionándola con un evento eruptivo descrito por Cristóbal Colón en su primer viaje a América, lo que ha generado debate sobre el volcanismo histórico en Canarias.

Parte de sus coladas y centros eruptivos se encuentran dentro del Parque Natural de la Corona Forestal.

Volcán de Boca Cangrejo. Crédito de la imagen: IGME (Instituto Geográfico y Minero de España).

Erupción múltiple de Fasnia, Siete Fuentes y Arafo – 1704 a 1705

La erupción de Fasnia, Siete Fuentes y Arafo destaca por mostrar la dinámica fisural típica de los edificios dorsales de Canarias.

Con una intensa sismicidad preeruptiva, fue la erupción más letal del archipiélago, lo que la hace crucial para evaluar el riesgo en erupciones monogenéticas.

La erupción generó los volcanes de Siete Fuentes, Fasnia y Arafo a lo largo de una fractura escalonada de más de 10 km. Duró casi tres meses (31 de diciembre de 1704 a 27 de marzo de 1705), tras una intensa crisis sísmica que comenzó semanas antes y causó graves daños en los valles de La Orotava y Güímar, destruyendo más de 70 casas, una iglesia y dejando al menos 16 víctimas, el mayor número de fallecidos en erupciones históricas de Canarias.

La erupción inició con una fisura de 300 m cerca de la pared de Diego Hernández, formando un pequeño edificio en herradura.

El 5 de enero de 1705, el volcán de Fasnia activó una fractura de 1,3 km con conos de escorias y coladas que recorrieron 7 km por el Barranco del Volcán.

Finalmente, el 2 de febrero, el volcán de Arafo, en la caldera de Pedro Gil, produjo coladas que cubrieron 3,75 km², llegando cerca del mar en El Socorro. La fuerte sismicidad asociada, sentida en Tenerife y La Gomera, destruyó estructuras en Güímar, La Orotava, Los Realejos y Candelaria.

Esta erupción es clave para evaluar el riesgo volcánico en Canarias debido a su impacto y dinamismo.

Actualmente, los volcanes están protegidos: Fasnia en el Parque Nacional del Teide, Siete Fuentes y Arafo en la Corona Forestal, y parte de las coladas de Arafo en el Paisaje Protegido de Siete Lomas.

Crédito de la imagen: IGME (Instituto Geográfico y Minero de España).

Volcán de Garachico (Arenas Negras) – 1706

Aunque los principales peligros de la erupción de Garachico, también llamado Volcán de Arenas Negras o Trevejo, estuvieron relacionados con los flujos de lava, esta erupción es un claro ejemplo de cómo un evento de baja peligrosidad puede generar un alto riesgo debido a condiciones geográficas propicias.

La erupción de Garachico (5 de mayo a 13 de junio de 1706) fue el evento volcánico con mayor impacto socioeconómico en Canarias, destruyendo casi por completo la ciudad y el principal puerto comercial de Tenerife en el siglo XVIII.

Emitió 0,045 km³ de material volcánico, cubriendo 7,6 km². Esta erupción basáltica fisural, con bajo índice de explosividad, se desarrolló a lo largo de una fractura NW-SE.

Inicialmente, generó fuentes de lava que formaron pequeños conos de spatter y flujos pahoehoe, evolucionando luego hacia un estilo estromboliano, con lavas concentradas en el sector suroriental de la fractura.

Óleo de Ubaldo Bordanova sobre le erupción del volcán de Garachico.

En menos de 12 horas, las coladas recorrieron 6,5 km, descendiendo por el flanco norte de la dorsal NW hasta un paleoacantilado de 500 m, donde cambios bruscos de pendiente favorecieron la formación de flujos piroclásticos y bolas de acreción, aumentando su poder destructivo. Las lavas modificaron la costa, desplazándola 250 m.

Aunque los principales peligros fueron los flujos lávicos, el evento muestra cómo un episodio de baja peligrosidad puede tener alto riesgo debido a condiciones geográficas favorables.

Los materiales eruptivos están protegidos en la Reserva Natural Especial del Chinyero y el Paisaje Natural Protegido de los Acantilados de La Culata.

Erupción de Chahorra – 1798

La erupción de Chahorra (1798), la última dentro del Parque Nacional del Teide, ocurrió en la falda occidental del Pico Viejo y fue la más violenta y prolongada (9 de junio a 8 de septiembre) del volcanismo histórico de Tenerife.

Emitió 12 millones de m³ de lava, contenida en el atrio de Las Cañadas. Conocida como “Narices del Teide”, esta erupción fisural basáltica, controlada por una fisura radial NE-SW del Pico Viejo, presentó centros de emisión a diferentes altitudes (más de 500 m de desnivel en una fractura de 800 m).

Esto generó cráteres superiores con morfologías de desgasificación y inferiores con flujos de lava, adaptados al flanco del estratovolcán.

Aunque forma parte del volcanismo monogenético de la dorsal noroeste, su dinámica está influenciada por la estructura del estratovolcán.

Actualmente, el conjunto eruptivo está protegido en el Parque Nacional del Teide, el Monumento Natural del Teide, y es un Lugar de Importancia Comunitaria, Zona de Especial Conservación y Zona de Especial Protección para las Aves.

Crédito de la imagen: Léa Deleligne.

Erupción del Chinyero – 1909

La erupción del Chinyero de 1909, la última en Tenerife, fue un evento estromboliano de alta explosividad, aunque breve (18 al 28 de noviembre), con un notable impacto socioeconómico.

Su estudio es clave para prever riesgos en una isla densamente poblada, mejorando modelos geológicos y herramientas de predicción para futuras crisis volcánicas.

Los centros eruptivos, a 1.500 m de altitud, se formaron en una fisura de 625 m, creando un volcán en arco debido a la emisión de lavas basálticas olivínicas piroxénicas, que recorrieron hasta 4,5 km con un desnivel de 500 m.

La erupción comenzó con una fase violenta, dispersando piroclastos a más de 50 km, seguida de una etapa de baja energía con emisión alternante de lavas y cenizas, que cubrieron la vertiente norte de Tenerife por la acción de los vientos.

Bien documentada por testigos, esta erupción muestra un paisaje volcánico bien conservado. El cono y las coladas están protegidos en la Reserva Natural Especial del Chinyero, reconocida como Lugar de Importancia Comunitaria, Zona de Especial Conservación, Zona de Especial Protección para las Aves y Hábitat Natural de Interés Comunitario.

Volcán Chinyero, con el Teide al fondo. Crédito de la imagen: Mataparda.

Complejo estratovolcánico Teide-Pico Viejo

El Complejo Teide-Pico Viejo es el mayor conjunto de estratovolcanes de la caldera. El Teide, un estratovolcán, creció rápido formando un cono asimétrico con base semicircular de unos 5-2 km de diámetro.

Se alza desde los 2.000 m en las Cañadas hasta los 3.715 m en su cráter. Su base exacta es difícil de precisar, pues otros procesos eruptivos han tapado su base inferior.

Pico Viejo

El cráter de Pico Viejo, el más impresionante de Tenerife con 800 m de diámetro y 100 m de profundidad, revela una compleja historia eruptiva y destructiva clave para entender la formación de calderas.

Sus paredes pliocenas muestran coladas y piroclastos tefrifonolíticos atravesados por diques radiales. Tras el colapso inicial, una erupción fonolítica formó un lago de lava que desbordó, dejando terrazas consolidadas tras el descenso del magma por erupciones de flanco.

Un embudo de 300 m en el borde oeste evidencia una explosión freática por descompresión de un acuífero durante una erupción lateral, con depósitos de surges y brechas que cubren materiales de erupciones previas.

Pico Viejo. Crédito de la imagen: Marek Piwnicki.

El Teide

El Teide, un estratovolcán con una morfología dividida en una gran masa principal y un cono cimero, culminó su última erupción hace unos 1.150±140 años con las Lavas Negras, coladas fonolíticas obsidianas emitidas desde la cima.

Estas rellenaron el paleocráter de La Rambleta, una depresión en herradura de 850 m de diámetro y 3.555 m de altura, abierta al noroeste, y formaron el actual cono del Pico del Teide, de 720 m de diámetro, 160 m de altura y pendientes pronunciadas.

En la cima, un cráter semicircular de 70 m de diámetro y 45 m de profundidad emite fumarolas de 86 ºC con gases (vapor de agua, CO2, azufre y nitrógeno) y cristales de azufre por sublimación, explotados desde el siglo XVI para agricultura y pirotecnia, lo que limita su presencia actual.

Las Lavas Negras, emitidas radialmente desde la cima, alcanzaron mayor extensión en el flanco norte, deteniéndose a 690 m, mientras que en el sur fueron desviadas por una depresión cerca de Montaña Blanca.

Estas coladas destacan por sus canales lávicos, derrames laterales y bolas de acreción en Montaña Blanca, evidenciando la dinámica eruptiva del estratovolcán Teide-Pico Viejo, la última actividad registrada en este complejo volcánico activo.

Pico del Teide. Crédito de la imagen: Carolina de León.

El Carácter Volcánico de Tenerife: Leyendas, Adaptación y Patrimonio

La actividad volcánica ha moldeado no solo la geografía de Tenerife, sino también su cultura, mitos y estilo de vida, convirtiendo las erupciones en una fuerza creadora que define la esencia de la isla.

Mitos y Leyendas del Teide

La leyenda guanche de Guayota narra cómo Guayota, el diablo que habitaba en el volcán Echeyde (actual Teide), era el causante de la oscuridad y la destrucción. Un día, Guayota secuestró a Magec, el dios del sol, sumiendo a la isla en la noche perpetua.

Desesperados, los guanches clamaron a Achamán, su dios supremo, quien se enfrentó a Guayota. Durante días, la tierra rugió y el volcán escupió fuego, reflejando la titánica batalla. Finalmente, Achamán liberó a Magec y selló la boca del Echeyde, atrapando a Guayota en su interior para siempre.

Esta leyenda es una representación mítica de una gran erupción volcánica. Describe con precisión fenómenos como la oscuridad causada por las cenizas, los temblores y las explosiones, y el eventual regreso de la calma y la luz solar.

Es muy probable que esta historia sea un relato oral de la última gran erupción del Teide, ocurrida hace aproximadamente 1.100-1.200 años, transmitida a través de generaciones por una población que experimentó el evento directamente.

Otras historias hablan de espíritus en cuevas y almas errantes en los malpaíses, reflejando el respeto y temor a la naturaleza que ha marcado la identidad isleña.

Adaptación al Entorno Volcánico

Los habitantes de Tenerife han sabido adaptarse a su entorno. Los suelos volcánicos, fértiles aunque exigentes, han dado lugar a cultivos como la vid, que crece en cenizas para conservar la humedad.

La piedra volcánica define la arquitectura tradicional, y las galerías subterráneas para captar agua muestran la ingeniosidad local frente a los retos del paisaje.

Un Patrimonio que Vive

Hoy, el carácter volcánico es un orgullo de Tenerife y un imán para visitantes. El Parque Nacional del Teide, Patrimonio de la Humanidad, exhibe paisajes lunares, campos de lava y cuevas que narran millones de años de actividad volcánica.

Este legado no solo sustenta la belleza natural y el turismo, sino también la resiliencia y el espíritu de sus gentes, forjados por el fuego de la Tierra.


En resumen, la historia volcánica de Tenerife trasciende el simple relato de erupciones y formaciones geológicas; es el corazón de la isla.

Desde sus inicios bajo el mar hasta la imponente presencia del Teide, cada piedra, cada volcán, cada barranco y cada escenario reflejan un pasado ígneo que ha moldeado una isla de belleza única y una biodiversidad asombrosa.

Comprender esta profunda relación con la Tierra es esencial para valorar plenamente el patrimonio natural y cultural de Tenerife, un legado vibrante de la danza perpetua entre la naturaleza y el tiempo.[:en]The Canary Islands, jewels of the Atlantic, are, in essence, the visible manifestation of intense volcanic activity that has shaped their landscape and identity over millions of years. Each island is a chapter in the great geological history, a testament to the unstoppable force of nature.

While all the Canary Islands have a volcanic origin, today we focus our attention on Tenerife, the largest and most diverse island in the archipelago. Its formation and current geography are a clear reflection of the powerful interaction between magma, water, and time.

Main image: Marek Piwnicki


[lwptoc]

Tenerife, the largest of the Canary Islands, is a destination where nature displays its power and beauty. In the heart of this volcanic island, Mount Teide rises majestically, dominating a landscape of craters, lava flows, and Canary Island pine forests.

This trip immerses you in a unique environment, where geological history intertwines with local culture, offering everything from spectacular trails to picturesque coastal towns. Tenerife is more than sun and sand; it’s an adventure into the fiery soul of the Canary Islands.

Credit: Maxim Berg

Tenerife Formation

Tenerife, a jewel of the Atlantic, was born from volcanic fury some 20-50 million years ago on the ocean floor.

According to the uplifted-block theory, magma rose from the Earth’s mantle through faults in the seafloor, forming pillow lavas due to rapid cooling upon contact with water.

These underwater eruptions, initially calm, became explosive as they approached the surface, accumulating materials that built the underwater island.

About 7 million years ago, at the end of the Miocene, three independent islands emerged: Teno, Anaga, and Adeje.

Over time, a second, more intense volcanic cycle, beginning 3 million years ago, unified these formations into a single island. This period gave rise to the Pre-Cañadas Edifice, followed by the Cañadas I and II Edifices, which reached over 2,500 meters and generated explosive materials, such as the Bandas del Sur.

800,000 years ago, gravitational slides formed the valleys of La Orotava and Güímar, while the Dorsal Mountain Range, the highest and most extensive structure in the archipelago, rose to 1,600 meters.

Finally, around 200,000 years ago, eruptions in the Las Cañadas Caldera raised the imposing Pico Viejo-Teide, crowning the present-day landscape.

This process, combined with erosion and the activity of a hot spot, sculpted Tenerife’s complex topography, with its ravines, cliffs, and valleys, creating a unique natural setting that continues to fascinate the world.

Photograph of Las Cañadas del Teide taken by an ISS crew member in 2006. Image Credit: NASA, ISS013-E-23272 (June 8, 2006)

Orography and Landscape: The Volcanic Imprint of Tenerife

Tenerife is a geological spectacle sculpted by millions of years of volcanic activity and erosion.

At its heart stands Mount Teide, at 3,715 meters, the highest peak in Spain and a symbol of the island. Nestled in Teide National Park, it is a lunar landscape of vibrant colors and unique formations such as Roque Cinchado and Los Azulejos, colored by hydrothermal activity.

The Las Cañadas semi-caldera, with Guajara Mountain (2,718 m) and the Llano de Ucanca, completes this central setting.

The island is diverse in ancient massifs such as Anaga, Teno, and Adeje, with steep terrain and deep ravines. Anaga, with the Cruz de Taborno (1,024 m), and Teno, with the cliffs of Los Gigantes (up to 500 m), are home to laurel and pine forests, while Adeje, with the Roque del Conde (1,001 m), shows a more worn landscape.

Roque del Conde. Image credit: Adeje Town Hall.

Ridges, such as the Cordillera Dorsal (up to 2,350 m in Izaña) and the Abeque Ridge, connect these massifs with volcanic cones and traces of historic eruptions, such as Chinyero (1909).

Valleys such as La Orotava and Güímar, formed by massive landslides, contrast with protected ravines such as Infierno. The coasts, steeper in the north with black sand beaches and gentler in the south with light sand, total 67.14 km of beach shoreline.

Orotava Valley. Image credit: Überraschungsbilder.

Furthermore, volcanic tubes like the Cueva del Viento, one of the largest in Europe, reveal the island’s subterranean legacy. This orographic diversity, from snow-capped peaks to cliffs and beaches, makes Tenerife a natural paradise.

Historical eruptions of Tenerife

Tenerife has a rich history of eruptions that have shaped its landscape and, in some cases, significantly impacted its inhabitants. Although Mount Teide is the first that comes to mind, many eruptions have occurred in different areas of the island, both within and outside Teide National Park.

It is estimated that Tenerife has 11 major volcanoes and more than 300 volcanic cones.

Boca Cangrejo Volcano – 1492

This is believed to be the first historical eruption in Tenerife and one of the first in the Canary Islands. Although its development is not well documented, the erupted materials are well preserved, offering a valuable object for studying historical eruptions.

Boca Cangrejo Volcano, located on the northwest ridge of Tenerife, approximately 2 km south of Chinyero Volcano (last erupted in 1909), is a Strombolian volcano with aligned eruptive vents and a main crater open to the west. Its flows, of intermediate basanitic composition and aphyric-vesicular texture, cover 6.89 km² with a volume of approximately 0.03 km³, extending southwestward.

Although the exact duration of the eruption is uncertain, its low-volume cone and limited dispersion of pyroclasts suggest brief and non-explosive activity.

Recent carbon dating (C14) under the lava indicates that it occurred between 1430 and 1660 AD (95% probability), linking it to an eruptive event described by Christopher Columbus on his first voyage to America. This has sparked debate about historical volcanism in the Canary Islands. Some of its lava flows and eruptive centers are located within the Corona Forestal Natural Park.

Boca Cangrejo volcano. Image credit: IGME (Geographic and Mining Institute of Spain).

Multiple eruptions of Fasnia, Siete Fuentes, and Arafo – 1704 to 1705

The eruption of Fasnia, Siete Fuentes, and Arafo is notable for displaying the fissure dynamics typical of the Canary Islands’ dorsal edifices. With intense pre-eruptive seismic activity, it was the archipelago’s deadliest eruption, making it crucial for assessing the risk of monogenetic eruptions.

The eruption generated the Siete Fuentes, Fasnia, and Arafo volcanoes along a stepped fracture over 10 km long. It lasted almost three months (December 31, 1704, to March 27, 1705), following an intense seismic crisis that began weeks earlier and caused severe damage in the valleys of La Orotava and Güímar, destroying more than 70 houses and a church and leaving at least 16 victims, the highest number of deaths in historical eruptions in the Canary Islands.

The eruption began with a 300 m fissure near the Diego Hernández wall, forming a small horseshoe-shaped structure.

On January 5, 1705, the Fasnia volcano activated a 1.3 km long fracture with scoria cones and flows that traveled 7 km through the Barranco del Volcán.

Finally, on February 2, the Arafo volcano, in the Pedro Gil caldera, produced flows that covered 3.75 km², reaching close to the sea in El Socorro. The associated strong seismic activity, felt in Tenerife and La Gomera, destroyed structures in Güímar, La Orotava, Los Realejos, and Candelaria.

This eruption is key to assessing volcanic risk in the Canary Islands due to its impact and dynamism.

Currently, the volcanoes are protected: Fasnia in Teide National Park, Siete Fuentes and Arafo in the Corona Forestal, and part of the Arafo lava flows in the Siete Lomas Protected Landscape.

Image credit: IGME (Geographic and Mining Institute of Spain).

Garachico Volcano (Arenas Negras) – 1706

Although the main hazards of the Garachico eruption, also known as the Arenas Negras or Trevejo Volcano, were related to lava flows, this eruption is a clear example of how a low-hazard event can generate high risk due to favorable geographical conditions.

The Garachico eruption (May 5–June 13, 1706) was the volcanic event with the greatest socioeconomic impact in the Canary Islands, almost completely destroying the city and Tenerife’s main commercial port in the 18th century.

It emitted 0.045 km³ of volcanic material, covering 7.6 km². This basaltic fissure eruption, with a low explosivity index, developed along a northwest-southeast fracture.

Initially, it generated lava fountains that formed small spatter cones and pahoehoe flows, later evolving into a Strombolian style, with lava concentrated in the southeastern sector of the fracture.

Oil painting by Ubaldo Bordanova of the Garachico volcano eruption.

In less than 12 hours, the lava flows traveled 6.5 km, descending the northern flank of the NW ridge to a 500 m paleocliff, where abrupt changes in slope favored the formation of pyroclastic flows and accretionary rocks, increasing their destructive power. The lavas modified the coastline, shifting it 250 m.

Although the main hazards were lava flows, the event shows how a low-hazard episode can have high risk due to favorable geographical conditions.

The eruptive materials are protected in the Chinyero Special Nature Reserve and the Protected Natural Landscape of the La Culata Cliffs.

Chahorra Eruption – 1798

The Chahorra eruption (1798), the last within Teide National Park, occurred on the western slope of Pico Viejo and was the most violent and prolonged (June 9 to September 8) in Tenerife’s historical volcanism.

It emitted 12 million m³ of lava, contained in the Las Cañadas atrium. Known as the «Narices del Teide,» this basaltic fissure eruption, controlled by a NE-SW radial fissure of Pico Viejo, featured emission centers at different altitudes (more than 500 m in elevation in an 800 m fracture). This generated upper craters with degassing morphologies and lower craters with lava flows, adapted to the flank of the stratovolcano.

Although it is part of the monogenetic volcanism of the Northwest Ridge, its dynamics are influenced by the structure of the stratovolcano.

Today, the eruptive complex is protected within Teide National Park, the Teide Natural Monument, and is a Site of Community Importance, a Special Conservation Area, and a Special Protection Area for Birds.

Image credit: Léa Deleligne.

Chinyero Eruption – 1909

The 1909 Chinyero eruption, the last in Tenerife, was a highly explosive strombolian event with a significant socioeconomic impact. Its study is key to predicting risks on a densely populated island, improving geological models and predictive tools for future volcanic crises.

The eruptive centers, at an altitude of 1,500 m, formed in a 625 m fissure, creating an arc volcano due to the emission of olivine-pyroxene basaltic lavas, which traveled up to 4.5 km with a vertical drop of 500 m.

The eruption began with a violent phase, dispersing pyroclasts over 50 km, followed by a low-energy phase with alternating emissions of lava and ash, which covered the northern slope of Tenerife due to the action of the winds.

Well documented by witnesses, this eruption reveals a well-preserved volcanic landscape. The cone and lava flows are protected in the Chinyero Special Nature Reserve, recognized as a Site of Community Importance, a Special Conservation Area, a Special Protection Area for Birds, and a Natural Habitat of Community Interest.

Chinyero volcano, with Teide in the background. Image credit: Mataparda.

Teide-Pico Viejo Stratovolcanic Complex

The Teide-Pico Viejo Complex is the largest group of stratovolcanoes in the caldera. Mount Teide, a stratovolcano, grew rapidly, forming an asymmetrical cone with a semicircular base measuring approximately 5–2 km in diameter.

It rises from 2,000 m at Las Cañadas to 3,715 m at its crater. Its exact base is difficult to determine, as other eruptive processes have obscured its lower base.

Pico Viejo

The Pico Viejo crater, the most impressive in Tenerife, with a diameter of 800 m and a depth of 100 m, reveals a complex eruptive and destructive history that is key to understanding caldera formation.

Its Pliocene walls display tephriphonolitic flows and pyroclasts crossed by radial dikes. After the initial collapse, a phonolitic eruption formed a lava lake that overflowed, leaving terraces consolidated after the magma descended through flank eruptions.

A 300-m funnel on the western rim reveals a phreatic explosion due to the decompression of an aquifer during a lateral eruption, with surge and breccia deposits covering materials from previous eruptions.

Pico Viejo crater. Image credit: Marek Piwnicki.

Mount Teide

Mount Teide, a stratovolcano with a morphology divided into a large main mass and a summit cone, culminated its last eruption approximately 1,150–140 years ago with the Black Lavas, obsidian phonolitic flows emitted from the summit.

These lavas filled the La Rambleta paleocrater, a horseshoe-shaped depression 850 m in diameter and 3,555 m high, open to the northwest, and formed the current cone of Pico del Teide, 720 m in diameter, 160 m high, and steeply sloping.

At the summit, a semicircular crater 70 m in diameter and 45 m deep emits fumaroles of 86°C (186°F) containing gases (water vapor, CO2, sulfur, and nitrogen) and sulfur crystals by sublimation. These lavas have been exploited since the 16th century for agriculture and fireworks, limiting their current presence.

The black lava flows, emitted radially from the summit, reached their greatest extent on the northern flank, stopping at 690 m, while in the south they were diverted by a depression near Montaña Blanca.

These lava flows are notable for their lava channels, lateral outflows, and accretionary balls on Montaña Blanca, evidencing the eruptive dynamics of the Teide-Pico Viejo stratovolcano, the last recorded activity at this active volcanic complex.

Teide Peak. Image credit: Carolina de León.

The Volcanic Character of Tenerife: Legends, Adaptation, and Heritage

Volcanic activity has shaped not only the geography of Tenerife, but also its culture, myths, and way of life, turning eruptions into a creative force that defines the island’s essence.

Myths and Legends of Teide

The Guanche legend of Guayota tells how Guayota, the devil who lived in the Echeyde volcano (present-day Teide), was the cause of darkness and destruction. One day, Guayota kidnapped Magec, the sun god, plunging the island into perpetual night.

Desperate, the Guanches cried out to Achamán, their supreme god, who confronted Guayota. For days, the earth roared and the volcano spewed fire, reflecting the titanic battle. Finally, Achamán freed Magec and sealed the mouth of the Echeyde volcano, trapping Guayota inside forever.

This legend is a mythical depiction of a major volcanic eruption. It accurately describes phenomena such as darkness caused by ash, tremors and explosions, and the eventual return of calm and sunlight.

This story is most likely an oral account of Teide’s last major eruption, which occurred approximately 1,100–1,200 years ago, passed down through generations by a population that experienced the event firsthand.

Other stories speak of spirits in caves and wandering souls in the badlands, reflecting the respect and fear of nature that has shaped the island’s identity.

Adaptation to the Volcanic Environment

The inhabitants of Tenerife have adapted to their environment. The fertile yet demanding volcanic soils have given rise to crops such as vines, which grow in ash to retain moisture.

Volcanic rock defines traditional architecture, and underground galleries for collecting water demonstrate local ingenuity in the face of the challenges of the landscape.

A Living Heritage

Today, the volcanic landscape is a source of pride for Tenerife and a magnet for visitors. Teide National Park, a World Heritage Site, showcases lunar landscapes, lava fields, and caves that chronicle millions of years of volcanic activity.

This legacy not only sustains natural beauty and tourism, but also the resilience and spirit of its people, forged by the fires of the Earth.


In short, Tenerife’s volcanic history transcends the simple narrative of eruptions and geological formations; it is the heart of the island.

From its beginnings beneath the sea to the imposing presence of Mount Teide, every rock, every volcano, every ravine, and every setting reflects a fiery past that has shaped an island of unique beauty and astonishing biodiversity.

Understanding this profound relationship with the Earth is essential to fully appreciating Tenerife’s natural and cultural heritage, a vibrant legacy of the perpetual dance between nature and time.

Discover Experience
Discover Experience

Somos un grupo de profesionales amantes de la astronomía con más de 15 años de experiencia en la divulgación.
Gracias al proyecto Discover Experience nos ha permitido ir un paso más allá, ofreciendo experiencias inolvidables a personas de todo el mundo.

Articles: 52